Juguete casero · 3 min de lectura

Alfombra olfativa casera para perros: cómo hacerla con tela polar

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Lo esencial

  • Se hace con una alfombrilla de goma con agujeros y tiras de tela polar de unos 3 x 15 cm anudadas.
  • La tela polar no se deshilacha al cortarla, por eso es el material más práctico para las tiras.
  • Úsala siempre contigo delante: si tu perro empieza a morder o arrancar tiras, se retira.
  • Los premios que escondes cuentan dentro de su ración diaria.
  • Lávala cada pocos usos y tírala cuando las tiras se suelten o se rompan.

Una alfombra olfativa casera para perros es una base de goma con agujeros por la que pasas decenas de tiras de tela polar anudadas. Entre las tiras escondes pienso o premios pequeños y tu perro tiene que encontrarlos con la nariz. Se hace con una tarde, unas tijeras y una manta polar vieja, y cuesta mucho menos que una comprada.

Olfatear cansa de verdad: diez minutos rastreando bolitas entre la tela dejan a muchos perros más tranquilos que un paseo corto con prisas. Es útil en días de lluvia, para perros que comen demasiado deprisa, para los que están en reposo por una lesión y para los mayores que ya no pueden correr pero siguen teniendo una nariz estupenda.

Para qué sirve una alfombra olfativa

El olfato es el sentido con el que el perro entiende el mundo, y usarlo a propósito es un ejercicio mental que lo cansa y lo calma. Una alfombra olfativa convierte la comida en una búsqueda: en lugar de vaciar el cuenco en treinta segundos, tarda varios minutos en encontrar cada bolita.

  • Perros que comen deprisa: puedes darle en la alfombra una parte del pienso de su ración.
  • Días sin paseo largo: lluvia, calor fuerte o un dueño con gripe.
  • Reposo veterinario: tras una cirugía o una lesión, cuando no puede correr pero se aburre.
  • Perros mayores: es un juego de baja intensidad que no castiga las articulaciones.
  • Perros nerviosos: olfatear tiende a bajar las revoluciones; no sustituye al trabajo con un educador si hay ansiedad, pero ayuda.

Seguridad: lo que tienes que vigilar

La alfombra olfativa es un juguete de búsqueda, no de mordisqueo. Las tiras de polar son de poliéster y, si un perro las arranca y se las traga, pueden formar una bola en el estómago o un cuerpo extraño lineal en el intestino, dos urgencias que suelen acabar en el quirófano.

  • Siempre con supervisión. Pónsela, quédate cerca y guárdala cuando termine.
  • Retírala si muerde las tiras en lugar de olfatear entre ellas. Hay perros para los que este juguete no es adecuado, y no pasa nada.
  • Nudos dobles y bien apretados. Una tira que se suelta es una tira que se puede tragar.
  • Revisa la base: si la goma se agrieta o se rompe en trozos, tírala.
  • Tírala cuando se estropee: tiras sueltas, rotas o mordidas son la señal.
  • Si crees que se ha tragado una tira y vomita, no come o está decaído, llama al veterinario.

Qué esconder y cuánto

Lo más sencillo es usar parte del pienso de su ración diaria: no añade calorías y las bolitas secas se quedan bien entre la tela. Si come comida casera, usa premios pequeños y secos, cortados del tamaño de un garbanzo o menos:

Evita la comida húmeda o pringosa: empapa la tela y la ensucia. Los premios no deberían pasar del 10 % de las calorías del día, así que si le das muchos en la alfombra, quítalos de la comida.

Cómo enseñarle a usarla

La primera vez, deja varios premios a la vista por encima de las tiras para que entienda que ahí hay comida. Cuando los coja sin dudar, empieza a meterlos un poco entre la tela, y después más al fondo. Las sesiones de 5-10 minutos son suficientes; mejor terminar cuando todavía tiene ganas que cuando se frustra y empieza a escarbar o morder. Si la usas a diario, cámbiala de sitio y alterna con otros juegos de nariz como el juego de los vasos o la caja sorpresa de cartón.

Qué necesitas

  • Una alfombrilla de goma con agujeros (de fregadero, de ducha antideslizante o de jardín), de unos 30 x 40 cm
  • Tela polar: una manta o un forro polar viejo, o 1 m de polar nuevo
  • Tijeras grandes
  • Una regla o cinta métrica

Paso a paso

  1. Prepara la base

    Lava la alfombrilla con agua y jabón, aclárala bien y sécala. Si es muy grande, recórtala a unos 30 x 40 cm para un perro pequeño o mediano, o déjala más grande para uno grande. Redondea las esquinas para que no queden picos.

  2. Corta las tiras de polar

    Corta tiras de unos 3 cm de ancho y 15 cm de largo. Para una alfombrilla de 30 x 40 cm necesitarás entre 150 y 200 tiras. Si mezclas dos o tres colores, te será más fácil ver si falta alguna.

  3. Pasa las tiras por los agujeros

    Mete cada tira por un agujero y sácala por el de al lado, de modo que queden dos extremos iguales por la parte de arriba.

  4. Anuda con nudo doble

    Haz un nudo doble con los dos extremos y apriétalo con fuerza. Rellena todos los agujeros, fila a fila, hasta que la base no se vea: cuanto más tupida, más difícil la búsqueda.

  5. Revisa antes de estrenarla

    Tira de varias tiras al azar. Las que se suelten, vuelve a anudarlas. Recorta los extremos que hayan quedado mucho más largos que el resto.

  6. Lávala con frecuencia

    Sacúdela después de cada uso y lávala cada pocos usos a mano o en la lavadora en programa suave, dentro de una funda de almohada. Sécala al aire.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve una alfombra olfativa para perros?

Sirve para que el perro busque la comida con el olfato en lugar de comérsela de golpe. Es un ejercicio mental que lo cansa y lo tranquiliza, frena a los que comen muy deprisa y es útil cuando no puede salir mucho: días de lluvia, reposo tras una lesión o perros mayores. Unas sesiones de 5-10 minutos son suficientes.

¿Qué tela se usa para una alfombra olfativa?

La más práctica es la tela polar, porque no se deshilacha al cortarla y aguanta bien los lavados. Puedes aprovechar una manta o un forro polar viejo. Evita las telas de punto o de algodón que sueltan hilos al cortarse y cualquier tejido con flecos, lentejuelas o botones que el perro pueda arrancar y tragarse.

¿Cuánto tiempo al día puede usar mi perro la alfombra olfativa?

Entre 5 y 15 minutos por sesión, una o dos veces al día, es lo habitual. Lo importante es terminar antes de que se frustre y empiece a escarbar o a morder las tiras. Úsala siempre con supervisión y guárdala al acabar, y recuerda descontar de su ración la comida o los premios que le escondas.

¿Es buena la alfombra olfativa para cachorros?

Sí, puede serlo, con dos precauciones. Los cachorros lo muerden todo, así que vigila que no arranque tiras y retírala en cuanto empiece a mordisquearla. Y empieza muy fácil, con los premios casi a la vista, para que el juego sea un éxito. Usar su propio pienso evita que se pase de calorías o tenga diarrea.

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